Coaching: ¿Qué hago con mi vida?
¿Es esto todo? ¿Tener esto, lo otro, un mes de vacaciones?
¿Con esto ya he tocado techo?
¿Voy a estar ya toda la vida haciendo lo mismo? ¿De casa al trabajo, del trabajo a casa, gimnasio, cenas, algún viaje...?
¿Qué es lo que hace que me sienta tan frustrada, aburrida, aletargada?
¿Es que he llegado a conformarme?
¿Podría llegar más lejos?
Todas estas preguntas y muchas más, se hacía una de mis clientas antes de llegar a su primera sesión de Coaching. Seguramente son iguales o muy parecidas a las que tú te haces o te has hecho en alguna ocasión.
En el trabajo, María G. era una persona en constante búsqueda de la superación y siempre divisaba nuevos horizontes. Lograba nuevos puestos de trabajo que le agradaban, cada vez mejor remunerados, aumentaba su responsabilidad...
A través del tiempo, María empezó a darse cuenta de que todo aquello satisfacía a su zona de confort, pero no sus aspiraciones: no sentía la plenitud de quien sabe que su vida tiene un rumbo; al contrario, sentía como si su vida se hubiese deslizado entre sus manos como si fuese un chorro de agua. Comenzó a sentir la monotonía del trabajo, de los horarios, de la vida, porque, aunque todavía no era consciente de ello, en realidad era una persona que deseaba dar, más que recibir, pero los puestos de trabajo que ostentaba desde hacía años no le daban esa oportunidad. Su vocación era la ayuda a los demás, sentir que podía dejar huella en corazones anónimos que, por circunstancias de la vida, se encontraban en desventaja.
Estas son sus palabras después de finalizar su proceso:
"No tenía ningún problema aparente. Aun así, me sentía atrapada en una rutina sin fin y no me consideraba capaz de sacudir la desidia, todo suponía un esfuerzo extraordinario y yo no tenía las fuerzas necesarias. Me recomendaron End2EndCoaching, me dijeron de Esther que es ‘una exploradora de la vida’. Me ayudó a establecer metas y me alentó en mi proceso de cambio. (...) Sobre todo me ha ayudado a reconocer lo que me impedía salir adelante, descubrir que no tengo límites y que la palabra “fracaso” no existe. Ahora tengo un proyecto en mis manos, tangible, práctico, que se adapta a mi forma de ser, a como a mí me gusta hacer las cosas. (...)”. Testimonio completo aquí
Soy Esther Roche. ¿Quieres que te acompañe para que descubras, igual que Elena, tus objetivos? No hay mejor inversión que puedas hacer en la actualidad que en ti y tus recursos. Junt@s, podemos.
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